Dr. Ismael Ortiz Pérez

Especialista en traumatología y cirugía de columna vertebral

Síndrome facetario

El síndrome facetario es el dolor más común y más frecuente de los dolores lumbares. Las facectas son las articulaciones posteriores que hay a cada lado de la vértebra y que permiten la movilización del disco y el pivote del mismo sin que se produzcan lesiones en el disco. Sería como alegoría más cierta, el rotor de cola del helicóptero, que impide que el rotor principal se altere y lo dirige correctamente en su dirección, permitiendo sus cambios de dirección y pivotes. 


Este dolor se caracteriza por irradiar de forma escasa por la cara lateral de la pierna, de forma bilateral, más intenso en una de ellas, llegando en ocasiones hasta la rodilla y hacia la zona anterior de la cadera. El dolor es muy intenso en las zonas laterales de la columna, a unos dos a tres centímetros de la zona central, siendo la espinopresión muy poco marcada. El dolor es bastante intenso en ocasiones y con el reposo se reduce un poco sin llegar a desaparecer. Existen pruebas para comprobar el origen de este dolor, siendo las pruebas de provocación negativas, pero Acevedo o signo del puente positivas. 

Como pregunta habitual, el paciente no sabe el origen del dolor y le genera dudas, pero se le debe explicar que las facetas son articulaciones como pueden ser las falanges o la rodilla y que se pueden inflamar de igual forma, puesto que tienen una cápsula y terminaciones nerviosas. 

Este dolor siempre es refractario y temporal, pero en ocasiones es indicativo del fallo discal, es decir, el disco genera movimientos no estables como se ve en el dibujo superior y genera tensiones y movimientos dolorosos en la articulación facetaria. Esto provoca en ocasiones que el dolor sea frecuente y en intensidad variable, siendo la frecuencia y el dolor equitativo al grado de lesión discal. Un ejemplo de dolor lumbar facetario permanente es la pérdida de altura facetaria, puesto que que se genera una compresión dentro de la articulación, siendo este dolor variable según los pacientes y la altura previa facetaria, además de la adaptación de la propia faceta. Este fenómeno, conocido como fenómeno de McNaab, se observa en algunas pruebas de imagen, como la resonancia magnética en forma de inflamación de las zonas pediculares además de la deformidad de la propia articulación facetaria y en la secuencia STIR como una mayor captación y un aumento vascular lateral. 

Existen técnicas ortopédicas para reducir el dolor, como por ejemplo la fisioterapia dirigida. La actividad física es importante en este caso pero no fundamental. El descanso y el reposo mejora la inflamación, siendo importante tanto la actividad física dirigida como el reposo posterior para la mejoría del dolor. 

La infiltración facetaria, que se puede realizar en consulta con ECO o en quirófano con radiología.